miércoles, 24 de abril de 2019
martes, 16 de abril de 2019
NOTRE DAME
El incendio que destruyó ayer gran parte de la catedral de Notre Dame de París nos recuerda la fugacidad de las cosas, incluso de aquellas que creemos más estables. A poco que nos descuidemos se destruye nuestra memoria igual que se desvanecen los ideales, con un último suspiro, para bien y para mal.
Aprovecho para traer aquí una balada del poeta François Villon, nacido en París en torno a 1431, contemporáneo de nuestro Jorge Manrique. Lo que sigue es una traducción mía, un poco retocada para darle un estilo más actual. Se la dedico al gallo que observaba la vanidad humana desde su atalaya en la punta de la aguja hoy desaparecida. Ese gallo contenía al parecer tres reliquias, una espina de la corona de cristo y dos fragmentos de los restos de San Dionisio y de Santa Genoveva, a modo de pararrayos espiritual.
La ballada decía así:
Incluso el papa, con su santa estola, muere como aquel siervo, exhalando un último suspiro. El viento se lo llevó.
También al Emperador de Constantinopla, con su pulsera de oro, y a aquellos reyes y gente noble que, para honrar la grandeza divina hicieron construir catedrales, iglesias y conventos, por muy honrados que fueron en sus días, el viento se los llevó. A los ricos señores, a sus hijos mayores y a sus amigos, por mucho y muy bien que llenaron sus bocas, el viento se los llevó. Los príncipes están destinados a la muerte, igual que todos los que un día vivieron; les gustase o no, el viento se los llevó.
Juan Manuel López Muñoz
martes, 9 de abril de 2019
domingo, 7 de abril de 2019
EL ESPECULADOR
Esta ilustración de Miguel Parra muestra una escena de la vida cotidiana de un especulador, con todos los atributos de esa clase social minoritaria que acumula formas de poder y que exhibe sin complejos su inmoralidad.
En la imagen vemos que, sobre una nariz larga de mentiroso compulsivo, el especulador tiene distintos rostros preconstruidos, cada uno especializado en la consecución de un determinado fin. Es una figura solitaria conectada a través su smartphone de última generación con otras figuras solitarias con las que comparte hábitos semejantes, tales como beber café para mantenerse permanentemente vigilantes desde su atalaya.
El gesto de sus manos muestra la ambigüedad de una actividad profesional basada en el conflicto entre la avaricia y el ahorro.
El especulador no cree que su actividad esté destinada a satisfacer intereses deshonestos o egoístas, sino que, al contrario, gracias a los riesgos que él asume, la máquina capitalista continúa generando riqueza, evitando la recesión y las consiguientes miserias. Él sabe que hay especuladores tramposos, pero tiene la convicción de que son casos aislados. Digan lo que digan la gente ignorante y los medios manipuladores, la economía mundial no es un casino; su trabajo se basa en acuerdos transparentes obtenidos tras diálogos y negociaciones con los restantes actores del mercado, en un clima de confianza mutua.
De hecho, el especulador cree que presta un servicio muy valioso a toda la economía, sobre todo en tiempos de crisis económica como los actuales, cuando hay más vendedores que compradores. Él no piensa que su actividad pueda poner en peligro un país o incluso el mundo entero.
Por otra parte, el especulador sabe que hay gente pobre, pero se extraña mucho y cree que tal vez sea por pereza, pues piensa que cualquier buena persona que haya podido ahorrar algo de dinero puede ponerlo en el mercado de valores y conseguir que este aumente. Claro que el especulador ignora que ahorrar es un verbo que casi nadie consigue conjugar en primera persona, por mucho que estudie y que lo intente cada día.
Juan Manuel López Muñoz
martes, 2 de abril de 2019
martes, 26 de marzo de 2019
martes, 19 de marzo de 2019
domingo, 17 de marzo de 2019
PROFESORES ARMADOS
Circula estos días, en las redes sociales brasileñas, un intenso debate acerca de la matanza ocurrida el miércoles en la Escuela Estatal “Profesor Raúl Brasil”, en la ciudad de Suzano, en la Región Metropolitana de São Paulo. Una buena parte de ese debate se centra en las declaraciones de Sergio Olímpio Gomes, senador del PSL por Sao Paulo desde 2018. Este senador, más conocido como Mayor Olímpio, agente de policía militar considerado uno de los principales hombres del partido de Jair Bolsonaro, afirmó ante los principales medios del país que la tragedia de la escuela “se habría evitado si profesores y funcionarios estuvieran armados”, defendiendo la legalización de las armas con el argumento de que “mientras las armas sean ilegales, sólo los ilegales tendrán armas”. Las declaraciones del Mayor Olimpio dan a entender que los profesores están habitualmente desarmados, lo cual es un presupuesto falso. Pues lo profesores están (y siempre lo han estado) fuertemente armados: de paciencia, de conocimientos y de pensamiento libre.
Empiezo por la primera de estas armas, tal vez la más poderosa de las tres. La paciencia no es sólo una virtud, sino un modo de acción serena, perseverante, tenaz. Es lo que permite llevar unos objetivos hasta su consecución sin necesidad de fuerza ni de heroísmo. Y sin paciencia no hay ciencia, la segunda arma del profesor. Todo conocimiento aprendido y transmitido es recuerdo y genera probabilidad de acción y capacidad de decisión. El conocimiento permite combatir la
ignorancia sobre la que se sustenta toda forma de tiranía. Además, el conocimiento libera el pensamiento. Tener una opinión propia es el primer paso para dejar de ser esclavo. Y como dijo D’Alembert, no hay nada como la libertad de acción y de pensamiento para conseguir
grandes cosas.
Los profesores ya estamos bien armados. Con una pistola en la mano, además de docentes, seríamos revolucionarios.
Autor: Juan Manuel López Muñoz
martes, 12 de marzo de 2019
lunes, 11 de marzo de 2019
jueves, 7 de marzo de 2019
martes, 5 de marzo de 2019
lunes, 4 de marzo de 2019
domingo, 3 de marzo de 2019
martes, 26 de febrero de 2019
martes, 19 de febrero de 2019
miércoles, 13 de febrero de 2019
lunes, 11 de febrero de 2019
sábado, 9 de febrero de 2019
QUIÑONES Y LOLA
QUIÑONES Y FLORES
Llamamos odónimo al nombre de una calle, de una plaza o de cualquier espacio público. Los odónimos tienen fecha de caducidad corta o, en todo caso, mucho más corta que la de los topónimos (los nombres de ciudades u otros lugares de la geografía de un país). Esto es debido a que los odónimos dependen estrechamente de intereses políticos que, como sabemos, son muy inconstantes. Conviene precisar que el cambio de odónimo tiene que ser validado por las instituciones correspondientes y que, en nuestro país, las decisiones institucionales están supeditadas a las providencias del partido político de turno.
Los odónimos funcionan, así pues, como huellas de las intervenciones políticas en territorios públicos. No son simples nombres sino discursos que defienden valores ideológicos, concentrados en pocas palabras, generalmente en el nombre de alguna personalidad local.
En estos días se discute en Jerez sobre la pertinencia de cambiar el nombre del IES Fernando Quiñones por el de IES Lola Flores. Redenominar un espacio público es más complejo que el acto (ya de por sí espinoso) de nombrar, pues la redenominación implica una maniobra de desbautizo y, por tanto, de cancelación de una cierta identidad del lugar.
En el caso mencionado, la opción entre Fernando Quiñones o Lola Flores no conlleva retirar simbólicamente de la historia a uno o a otro personaje ilustre, pues ambos representan temas y tradiciones muy arraigadas en nuestra región, que no son excluyentes entre sí: el vino, la tauromaquia y el flamenco. Aquí se trata, digámoslo abiertamente, de reemplazar el nombre de un hombre payo por el de una mujer gitana. El desbautizo, en este caso, marcaría entonces una ruptura simbólica con el pasado patriarcal blanco de nuestra ciudad.
Un odónimo condensa un discurso, como decía más arriba; un nuevo odónimo debería, siguiendo esta lógica, representar un nuevo discurso. Pero elegir entre nombre de hombre o de mujer, entre nombre de payo o de gitana, en realidad no conllevaría construir un nuevo discurso, sino perpetuar el de la diferencia y la discriminación, sustituyendo alternativamente un polo por su opuesto.
Si las instituciones (los políticos) quisieran demostrar su disposición para hablar de una manera nueva, deberían abandonar para siempre jamás el empleo de la dañina conjunción “o” y sustituirlo por el empleo masivo de la conjunción “y”. ¿Por qué elegir uno u otro nombre para el IES Fernando Quiñones, cuando podemos tener los dos? ¿Por qué no llamarlo IES Quiñones y Flores? Sería un nombre que sonaría disparatado, pero bonito y, sobre todo, se trataría de un odónimo que diría algo por fin realmente nuevo en nuestra ciudad. Quiñones y Flores sería un primer paso para acabar con la vieja dialéctica de dominantes y dominados; sería una apuesta por juntar lo que parece injuntable: los géneros, las etnias, las artes.
JUAN MANUEL LÓPEZ MUÑOZ
miércoles, 6 de febrero de 2019
martes, 5 de febrero de 2019
miércoles, 30 de enero de 2019
domingo, 27 de enero de 2019
miércoles, 23 de enero de 2019
martes, 15 de enero de 2019
martes, 8 de enero de 2019
lunes, 7 de enero de 2019
miércoles, 2 de enero de 2019
lunes, 31 de diciembre de 2018
viernes, 28 de diciembre de 2018
sábado, 22 de diciembre de 2018
jueves, 20 de diciembre de 2018
martes, 18 de diciembre de 2018
miércoles, 12 de diciembre de 2018
sábado, 8 de diciembre de 2018
jueves, 6 de diciembre de 2018
lunes, 3 de diciembre de 2018
martes, 27 de noviembre de 2018
martes, 20 de noviembre de 2018
domingo, 18 de noviembre de 2018
ODIO AUTORIZADO
Los discursos de odio no son algo nuevo, ni están potenciados por las redes sociales. Son nuestros políticos quienes, con sus discursos, legitiman la aversión al diferente, promoviendo el maniqueísmo, el pensamiento vacío y las palabras de plástico.
El odio siempre estuvo con nosotros y lo hemos combatido con la educación. Así, el odio resurge y se agudiza en periodos como el actual, en el que las políticas educativas nacionales y regionales priorizan los objetivos económicos frente a los socioculturales. Hay un desprestigio consentido, institucionalizado, de la labor de los docentes.
Su trabajo está permanentemente obstaculizado y bajo sospecha de adoctrinamiento.
Pero no es de la España de hoy de la que quiero hablar, sino de esa España indeseable que tal vez será mañana mismo, a menos que nos miremos en el espejo de lo que está ocurriendo alrededor y consigamos frenar a tiempo esa locura a la que parecemos estar abocados.
Esta semana pasada estuve participando en varios eventos universitarios en el estado de Paraná en Brasil. Ahí, en los pasillos, que es donde, durante los congresos, acontece y se dice lo que verdaderamente importa, pude constatar una enorme preocupación ante las medidas políticas que se avecinan con la próxima implantación de un nuevo gobierno concebido “por y para la mayoría” (entiéndase blanca, heterosexual y cristiana), cuyo mensaje explícito para los brasileños diferentes (rojos, negros, amarillos, musulmanes, gays…) es “que se dobleguen o desaparezcan”.
Mis colegas me relataron varios hechos escalofriantes que ya están sucediendo. En concreto hubo uno que me impactó mucho. Aconteció en el aeropuerto de Salgado Filho de Porto Alegre. En la fila de embarque, una familia blanca, madre, padre y dos hijas pequeñas. Las niñas corrían y saltaban, pasando por encima de los equipajes, gritando sin que los padres levantaran la cabeza de sus móviles. En un momento dado, dice la niña mayor (de unos 7 años): " Mira allí ... unos negros ... papi ... aquellos de allí ... ¿Bolsonaro también va a acabar con ellos?” El padre, un poco molesto, quitándose los auriculares de los oídos, ordena a la niña que hable más bajo, empujándola a un lado de forma poco delicada. La madre, quitándose también los auriculares, dice en voz alta: “deja que ella diga lo que quiera ... después de todo ... a partir de ahora ... estamos viviendo en una democracia y podemos decir lo que sentimos” …
Juan Manuel López Muñoz
miércoles, 14 de noviembre de 2018
martes, 13 de noviembre de 2018
martes, 6 de noviembre de 2018
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